Imagina que vives atrapado en un lugar olvidado. Donde diariamente ves desde tu ventana cómo se acumula la basura de toda la ciudad. No tienes desagüe, y con seguridad no lo tendrás en muchos años más. Las personas a tu alrededor que se han dado por vencidas recurren a la violencia y a la explotación de otros (algunos de sí mismos) para sobrevivir. Los niños tienen pocos buenos ejemplos, las enfermedades son cosa de todos los días y la pobreza se ha comido la esperanza de casi todos.
Pero un día ves por la misma ventana un grupo de personas extrañas. Tu paisaje gris empieza a llenarse de puntos de colores. Los niños salen de todos los rincones y corren para verlos de cerca. Te asomas a la calle y no puedes creer lo que ves. Son clowns y vienen a escarbar entre todo lo que dabas por hecho para encontrar, entre miles de sonrisas perdidas, la tuya.
Esto sucedió en el año 2005, cuando por primera vez un grupo de clowns de Bolaroja y el Gesundheit Institute visitó la zona más empobrecida del distrito de Belén, en Iquitos. En aquella visita los clowns de ambas organizaciones lograron abrir las puertas de la comunidad a punta de sonrisas, color, mucho cariño y trabajo comprometido. La recompensa final fue habernos ganado la confianza de la gente, lo supimos en cada abrazo dado y recibido.
Este primer contacto no sólo impactó en el bajo Belén. Cada clown participante supo que había que volver para que el color no se fuera con nosotros, sino que se quedara con ellos para siempre. En el 2006 volvimos cargados de pintura y durante 11 días pintamos 75 casas junto a la gente. En el 2007 pintamos 140, pero además ofrecimos diversos talleres artísticos para que los participantes supieran que ellos también podían crear cosas bonitas. Al año siguiente se unieron al Festival de Belén organizaciones y autoridades locales, y grandes aliados como la Organización Panamericana de la Salud, las autoridades en salud (DIRESA-MINSA) y la Universidad Peruana Cayetano Heredia, que son fundamentales para el proyecto en temas de gestión local, salud ambiental y sostenibilidad de la intervención.
Durante los Festivales 2009 y 2010 las cifras siguieron creciendo, así como también crece la esperanza al ver que cada agosto se crean espacios públicos saludables durante los 10 días que dura el festival. Estamos seguros de que esto seguirá sucediendo año tras año.
Hoy existe la Red por Belén, un espacio activo permanente de coordinación que une esfuerzos gubernamentales, ONGs que trabajan en la zona y a los vecinos. Juntos, trabajamos por rescatar a Belén del abandono y recuperar a la comunidad entera. Esta unión se proyecta en el tiempo, ya estamos haciendo el estudio de suelos y planos para construir e implementar un Centro Comunitario.
El Proyecto Belén es una idea nacida del amor y la pasión, y hoy es una iniciativa en salud pública y desarrollo importante y ejemplar en el mundo.